¡Hola! ¿Cómo están?
Ayer en la sesión de Board Academy Br discutimos este tema abiertamente.
Imagina una junta directiva en la que cada intervención compite por el aplauso, en lugar de sumar fuerzas. Marta, consejera de una firma global de tecnología, compartió conmigo cómo un solo comentario bien intencionado sobre ‘visibilidad personal’ casi deshace un acuerdo estratégico clave. Fue el momento en que todos comprendieron que el verdadero motor de la transformación no es el brillo individual, sino el compromiso colectivo.
Según McKinsey, las organizaciones que fomentan la colaboración -ya sea interna o con socios estratégicos- tienden a registrar un crecimiento y rentabilidad superiores al promedio de su sector. Sin embargo, la inducción formal y la mentoría para nuevos consejeros son prácticas aún poco extendidas, a pesar de su impacto positivo en la integración y el desempeño del consejo. ¿Cómo asegurarse de que cada miembro aporte sin buscar protagonismo?
En muchas organizaciones, los líderes dejan que su ego tome el control y tienden a imponer sus ideas sin escuchar a los demás.
Satya Nadella, CEO de Microsoft, lo resume así: “El liderazgo no se trata de ser el centro de atención, sino de empoderar a otros para que brillen”. ¿En tu consejo, quién alza la voz para amplificar otras? Reflexionar sobre esta pregunta puede ser la llave para pasar de un órgano reactivo a uno verdaderamente proactivo.
La OCDE recomienda que los consejos implementen evaluaciones mutuas y actividades de equipo para fortalecer la supervisión de riesgos y mejorar la calidad de sus deliberaciones. ¿Tu junta dedica tiempo a conocerse a fondo y a evaluarse de forma constructiva? Invertir en dinámicas de confianza no es un extra, sino la base para anticipar desafíos y reforzar la cohesión.
Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo, destaca: “Tenemos una calidad en los debates, en los intercambios, en los diferentes puntos de vista... Tratamos de convencernos unos a otros y, a veces, lo logramos. Eso es algo que debemos apreciar”. Pregúntate: ¿están tus reuniones diseñadas para debatir ideas disruptivas o para exhibir logros individuales?
Casos donde el ego de los consejeros afecta la dinámica y productividad de los Consejos
El ego de los consejeros puede convertirse en un obstáculo silencioso pero poderoso que sabotea el funcionamiento de los consejos de administración. A continuación, se exponen algunos casos y ejemplos reales que ilustran cómo el ego desmedido impacta negativamente la dinámica y los resultados de estos órganos:
- Caso Apple y el desarrollo del iPhone: Andy Grignon, uno de los desarrolladores del iPhone original, relató que la convivencia en el equipo era una pesadilla debido al choque de egos. Aunque Apple reunió a los mejores talentos, la competencia interna y la necesidad de destacar individualmente generaron tensiones, dificultando la colaboración y el avance eficiente del proyecto.
- John DeLorean en General Motors: DeLorean, célebre por el auto de “Volver al futuro”, es un ejemplo de cómo el ego puede llevar al fracaso. Sus decisiones impulsivas y su falta de humildad, motivadas por su deseo de reconocimiento personal, provocaron conflictos internos y el eventual colapso de su propia empresa.
- Consejos con conflictos disfuncionales: Según Dan Konigsburg, líder global de Gobierno Corporativo de Deloitte, cuando los miembros de una junta dejan de escucharse y priorizan sus propias posiciones, el consejo se vuelve disfuncional. Esto se traduce en reuniones improductivas, falta de apertura y, en ocasiones, la renuncia de consejeros valiosos ante un clima tóxico.
- Ejemplo de debates improductivos: En muchas organizaciones, los líderes dejan que su ego tome el control y tienden a imponer sus ideas sin escuchar a los demás. Esto genera fricciones, debates acalorados y reuniones centradas en “quién lleva razón” en vez de buscar soluciones, lo que deriva en pérdida de tiempo, recursos y oportunidades de negocio.
- Estudios académicos: Paul C. Nutt, profesor de la Universidad de Ohio, analizó cientos de organizaciones y concluyó que el exceso de ego en los gerentes los llevaba a imponer sus opiniones, ignorando alternativas valiosas y afectando la calidad de las decisiones estratégicas.
5 impactos negativos de un Consejo donde el ego predomina sobre el compromiso auténtico
- Pérdida de productividad y tiempo: Las reuniones se tornan en escenarios de competencia personal, donde el objetivo es destacar y no avanzar en la toma de decisiones. Esto deriva en discusiones largas e improductivas, desviando la atención de los temas estratégicos y generando pérdidas económicas por falta de resultados concretos.
- Falta de colaboración y trabajo en equipo: Cuando los consejeros priorizan su imagen personal, se reduce la disposición a colaborar y compartir información. Esto provoca duplicidad de esfuerzos, poca coordinación y menor innovación, ya que las ideas no fluyen libremente.
- Clima laboral tóxico y desmotivación: El ambiente se vuelve tenso y competitivo, lo que afecta la moral y la motivación de los miembros. La falta de reconocimiento colectivo y la tendencia a acaparar el crédito desmotivan a quienes buscan aportar desde el compromiso.
- Dificultad para gestionar el conflicto: Los desacuerdos dejan de ser constructivos y se convierten en luchas de poder. Esto impide el debate sano y la búsqueda de consensos, lo que puede llevar a la parálisis del consejo y a la toma de decisiones de baja calidad.
- Rotación y pérdida de talento: La falta de escucha y el predominio del ego provocan que consejeros valiosos decidan abandonar el consejo, perdiendo así experiencia y diversidad de pensamiento fundamentales para el éxito de la organización.
El ego de los consejeros puede convertirse en un obstáculo silencioso pero poderoso que sabotea el funcionamiento de los consejos de administración.
En síntesis: El ego desmedido en los consejos de administración es un factor de riesgo que puede minar la productividad, la cohesión y la capacidad de respuesta estratégica de cualquier organización.
La gestión humilde y el enfoque en el bien común son claves para transformar el potencial de los equipos directivos en resultados sostenibles y un clima de confianza y colaboración.
Para transitar de egos solitarios a compromisos verdaderos, propongo tres recomendaciones:
- Implementar sesiones de inducción y mentoría que conecten a nuevos consejeros con los valores y retos reales de la organización.
- Establecer un protocolo de revisión entre pares para evaluar contribuciones y detectar sesgos de protagonismo antes de la toma de decisiones.
- Fomentar espacios de co-creación estratégica, fuera del formato de junta formal, donde emerjan ideas sin la presión del “momento estelar”.
Al final, el desafío no es silenciar al ego, sino conducirlo hacia el bien común.
Te invito a reflexionar: ¿qué prácticas vas a impulsar la próxima vez que te reúnas con tu consejo?
Gracias por leerme.